La gran renuncia de Sánchez a gobernar España / Agustín Nuño

La gran renuncia de Sánchez a gobernar España

¿Qué opinión le merecería un CEO que, a sabiendas de que su capacidad de liderazgo está en entredicho, plantea una brusca alteración de las cuentas de su compañía para intentar mantenerse en su lugar de privilegio? Seguramente, pensará que esta persona no merece dicha responsabilidad y que sus accionistas deberían organizar lo antes posible una junta extraordinaria para buscarle un relevo que piense en el bien de la empresa y no tan solo en su propio beneficio.

Pues bien, esto es lo que acaba de ocurrir con Pedro Sánchez y su renuncia a luchar por aprobar unos Presupuestos Generales del Estado para este 2024. ¿La razón? Conociendo la calaña del personaje, es fácil de explicar aunque difícil de comprender para quién está alejado de sus posturas radicales marcadas por la adoración de su figura.

Me refiero a un miserable cálculo electoral realizado por el presidente del Gobierno, según el cual una vez convocadas las elecciones autonómicas en Cataluña para el próximo 12 de mayo, en las que pretende que su candidato Salvador Illa sea el más votado, no puede estar pactando unas cuentas con unos partidos que serán sus principales contendientes. 

Para que Illa pueda vender que él es algo diferente a sus socios en el Congreso de los Diputados, desde las filas socialistas han orquestado junto a ERC y Junts una especie de ruptura a medias de algunas de las negociaciones durante este tiempo preelectoral. Y en este lamentable teatrillo, los PGE han sido los principales perjudicados de una estrategia que van en contra de los intereses de las empresas, de sus accionistas, de sus empleados y del conjunto de los ciudadanos, que nos quedamos sin presupuestos.

Estas cuentas para 2024 deberían haber atendido algunos de los enormes retos de futuro que muchas compañías están acometiendo sin el respaldo de un Gobierno que está generando una flagrante falta de seguridad jurídica y una enorme situación de incertidumbre empresarial. Y todos sabemos que este ingrediente es uno de los peores que puedes añadir a cualquier receta económica.

Esta deriva de Pedro Sánchez en sus monolíticos esfuerzos por perpetuarse en La Moncloa no es nueva. Siempre ha dejado claro que “lo suyo” va antes de “lo nuestro” pero, al menos, podría haber realizado un mínimo intento de salvar los PGE antes de dejarlos caer en un pozo sin fondo que amenaza con llevarse por delante las perspectivas de crecimiento económico que se cernían sobre nuestro tejido empresarial.

Puede que un revés en los resultados de las elecciones catalanas y un incremento significativo del voto hacia perfiles moderados y constitucionalistas como el que está diseñando el Partido Popular den al traste con este intento de Sánchez de paralizar la legislatura. Eso sí, el daño para este 2024 ya está hecho gracias a la gran renuncia de Pedro Sánchez a gobernar España.

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