Agustín Nuño

Consultor Comercial, Formador en Ventas, Mentor comercial y experto en hacer que las empresas y personas aumenten la productividad con un proceso probado que me permite garantizar resultados.

Agustín Nuño

¿Cómo podemos conectar a los cuatro ejes de nuestra sanidad?

La Inteligencia Artificial es uno de los temas estrella de los últimos meses en los medios de comunicación. Y esto es tan solo el principio de la revolución tecnológica asociada a este inexorable paso hacia adelante de nuestra sociedad del conocimiento. Pues bien, imagínese por un minuto que las universidades de nuestro país se dedicaran a formar a los mejores expertos en esta materia pero que, tras salir de las puertas de su ‘uni’, se encontraran con una situación que les abocara a salir al extranjero para encontrar un lugar en el que desarrollar su carrera profesional.

Por suerte para estos estudiantes, el sector tecnológico ha entendido la necesidad de invertir en estos profesionales y tenemos varios ejemplos actuales que ofrecen un mejor futuro para estos alumnos. En cambio, hay otro sector laboral igual o más importante que el tecnológico que, por desgracia para todos, ha caído en el endiablado terreno de la política y no parece que vaya a salir próximamente. Me refiero a la sanidad y a los cuatro ejes que la forman: los profesionales sanitarios, los hospitales y centros de salud que los emplean, los pacientes, y los centros educativos que los forman.

Porque si algo nos debería haber enseñado la pandemia es la importancia de la salud pública y, sobre todo, de las personas que durante años se han formado para dotarnos de un sistema de salud que ha sabido responder con nota a una de las mayores incertidumbres sanitarias de las últimas décadas. En cambio, parece que la esfera pública sigue concibiendo a la salud como un tema más dentro de la disputa política, cuando estos partidos harían bien en ocuparse y preocuparse por sacar a la sanidad del fango en el que tan bien se maneja la habitual confrontación política.

Estoy convencido que un médico que acaba de finalizar el MIR no tiene en su hoja de ruta encadenar contratos de poca duración durante años. Y seguro que el paciente no está muy contento si le cambian a su médico de cabecera cada dos por tres. Pero es que, además, ninguna Comunidad Autónoma tiene interés alguno en ofrecer unas condiciones laborales que, reconozcámoslo, no son las mejores tanto en sueldo como en estabilidad profesional, más aún si hablamos de profesionales altamente capacitados. Sí, esos que están yéndose a miles a trabajar fuera de España desde hace ya demasiados años por un motivo que todos entendemos aunque nos cabree: cobran más y mejor haciendo el mismo trabajo fuera de España. Porque, seamos sinceros, este problema no es de ayer ni se solucionará por sí solo mañana.

¿Echamos cuentas?

Ante este cruce de caminos e intereses, quiero poner sobre la mesa una pregunta clave para la reflexión: ¿Alguien ha echado cuentas de lo que nos cuesta no ofrecer un ecosistema laboral atractivo para nuestros licenciados en Medicina? La respuesta rápida es sencilla: mucho más de lo que nos gustaría.

Desde mi visión como formador de equipos comerciales desde más de 20 años, considero que el eje de la formación tiene mucho que decir en todo esto, por lo que mi tesis plantea reforzar la conexión entre los centros formadores y los agentes empleadores para generar un caldo de cultivo que desarrolle mejores carreras profesionales para nuestros sanitarios en nuestro país. De esta forma, podremos luchar contra uno de los mayores problemas de la sanidad: la falta de un relevo generacional en espacios tan fundamentales para nuestra salud como los médicos de familia.

Lo que planteo básicamente es una fórmula que asegure que estos cuatro ejes (sanitarios, pacientes, empleadores y formadores) se dirijan hacia un mismo objetivo compartido por todas las partes. Y, todo ello, alejando la conversación lo máximo posible de la esfera política que todo lo enturbia, y más aún cuando nos acercamos a un año electoral de los , que van a generar mucho ruido.

Nuevo enfoque de RRHH para la Sanidad

El objetivo final de este nuevo enfoque en la estrategia de Recursos Humanos aplicada a la sanidad sería lograr un empleador que ofrezca una condiciones laborales atractivas; unos empleados talentosos y altamente preparados y motivados para desarrollar su carrera profesional en nuestro país; unos agentes formadores adaptados a las necesidades de conocimiento y a su integración en el sistema sanitario; y, finalmente, unos usuarios contentos con el personal, recursos e infraestructuras disponibles para cuidar de su salud.

Y, a riesgo de repetirme, de esta ecuación debemos eliminar el factor político. De hecho, todos saldremos ganando si algún día fuéramos capaces de romper la actual relación entre salud y política para, por ejemplo, echar abajo las denuncias partidistas y partidarias que se realizan de manera constante para encasillar al oponente político en una posición monocolor que obliga a una rigidez tanto en las formas como en los hechos que solo nos lleva por el camino de la ideologización de las políticas sanitarias. Un enorme error del que nadie gana nada porque esto no va de vencedores ni de vencidos, sino única y exclusivamente de desarrollar la mejor gestión posible de la sanidad para mejorar nuestra calidad de vida.

Volviendo a mi ejemplo inicial, esta cuadratura del círculo es muy complicada en la actual situación de disputa política de la sanidad, pero yo me pregunto: Si la Inteligencia Artificial lo ha hecho, ¿por qué no lo va ha lograr nuestra sanidad?.