¿No te da la sensación de que cuando reflexionamos sobre política parece que tenemos que levantar nuestra mirada para hablar de personajes que la propia parafernalia que rodea a la política los sitúan como en una especie de pedestal que los alejan de nuestros problemas? Partiendo del hecho innegable de que me interesa la política, porque es una de las mejores y más prácticas herramientas de la que nos hemos dotado en la sociedad actual para mejorar nuestras vidas, quiero hacer más accesibles estas figuras públicas y acercarlos más a sus clientes, que no somos otros que todos los ciudadanos que votamos por nuestros representantes públicos.

Desde hace unos meses estoy trabajando en una serie de charlas en las que utilizo mis años de experiencia en el mundo de la formación comercial para ofrecer un punto de vista divertido y ameno donde los los asistentes aprendan a manejarse mejor en su día a día en cualquier ámbito de las ventas, ya sea un comercial que se curra la complicada tarea de la puerta fría o bien los expertos en marketing digital siempre atentos a lo que pasa en sus pantallas.

Y la mejor fórmula que he encontrado para hacer de estas conferencias un momento divertido ha sido escoger algunas de las mejores frases que he escuchado a mi hija en los últimos años, especialmente en todo lo que tiene que ver con la negociación para lograr cualquier cosa que le apetezca. Y, antes de entrar en materia, te aseguro que sus argumentos son brillantes y, sobre todo, reflejan mucho más que el pensamiento de un niño, ya que hablamos de estructuras mentales que rigen tanto a los más pequeños de nuestras casas como a nosotros mismos. Y los políticos no son ajenos a esta realidad.

De hecho, voy a profundizar en varias de las competencias comerciales que tiene mi hija y que todas las personas que lideran una corporación municipal deberían manejar a la perfección. Y la primera competencia de liderazgo que un Ayuntamiento debería desarrollar es establecer los objetivos comerciales. Porque, si no sabes lo que quieres vender, ¿cómo narices quieres lograr los resultados si ni siquiera tú los sabes?

El primer paso, establecer tu objetivo de ventas

Si no estás acostumbrado a trabajar con objetivos de ventas, puede que no hayas reflexionado sobre la importancia de establecer un propósito lo más detallado posible antes de comenzar una tarea, ya sea comercializar un determinado producto o servicio o ser el partido más votado en unas elecciones municipales. Porque, a partir de estos objetivos, tienes que desarrollar toda la estrategia para lograr este fin y acertar en la definición de tus objetivos es básico para dar todos los pasos siguientes.

Una vez establecidos los objetivos, el siguiente escalón en las competencias en liderazgo es analizar a fondo a tu cliente potencial. Y en esto hay mucho que los políticos pueden aprender de los comerciales, ya que éstos tienen muy claro quién es su buyer persona y, sobre todo, cuáles son sus intereses y necesidades para ofrecerles aquello que realmente les interesa.

Trasladando esta competencia a la política, estoy convencido de que los propios partidos saben que hay una desconexión entre ellos y una parte importante de su electorado, incluso entre los que tienen una posición ideológica cercana a sus ideas. Trabajar en fórmulas que permitan conectar mejor con los clientes potenciales es un paso que nadie de un departamento comercial puede saltarse a la torera, salvo que quiera salir por la puerta de atrás de su empresa. Y en la política esto debería ser muy similar, ya que si no eres capaz de conectar con lo que quieren los ciudadanos, difícilmente podrás atraerlo hacia tus proyectos de ciudad.

Abre tus orejas para analizar a tu cliente potencial

Una vez analizado a tu cliente potencial, tendremos que aprender a conocer sus motivaciones de compra, para lo cuál es fundamental saber cuál ha sido su relación anteriormente con tu marca y determinar si su experiencia ha sido positiva, negativa o neutra. En función de estas motivaciones y experiencias de compra, tu estrategia de ventas podrá cambiar radicalmente. Y en esto, los partidos deben realizar un profundo ejercicio de honestidad y escuchar a sus electores con las orejas muy abiertas, ya que ellos son los que deciden quién será el próximo habitante de la Plaza del Carmen.

Y, junto a la capacidad de escuchar, encontramos la siguiente competencia en liderazgo. Te hablo de saber hacer las preguntas clave para conocer en profundidad a tu cliente potencial. Pero, ojo, estas cuestiones deben ser las que verdaderamente les importa a ellos, lo que puede generar a algunos partidos más de un quebradero de cabeza, ya que puede que no estén alineadas con sus ideas preconcebidas en anteriores elecciones.

Estrategia pegada a la realidad de los ciudadanos

Mi recomendación en este sentido es comenzar desde cero, sin opiniones cerradas, para plantear una estrategia pegada a la realidad de los ciudadanos de este año tan convulso en muchos sentidos, especialmente en lo que a subida de precios y las dificultades de muchas de familias para llegar a final de mes se refiere. Y todo ello sin olvidarnos de lo que llevamos encima en los dos últimos años desde que comenzó la dichosa pandemia.

He dejado para el final dos competencias en liderazgo que desgraciadamente estamos viendo en los últimos días las carencias en el Ayuntamiento de Granada. Me refiero a tener capacidad resolutiva y habilidad negociadora, dos cualidades que determinan la parte final y más importante de cualquier transacción comercial: el cierre de la venta. Hace unos días hemos conocido el sonoro fiasco se ha llevado Granada con la pérdida de la sede de la Agencia de la Inteligencia Artificial que finalmente se ha llevado La Coruña. Ya sea por la falta de estas habilidades o por no utilizarlas correctamente, el caso es que hemos perdido una oportunidad única para impulsar nuestro pujante ecosistema empresarial basado en la tecnología.

¿Le pasará factura en las próximas elecciones?

Estas insuficiencias del actual equipo de Gobierno municipal pueden pasarle factura en las próximas elecciones. Y no quiero mirar hacia Sevilla, la ciudad que sí ha logrado una agencia española, porque no quiero terminar esta columna sin dejar un consejo encima de la mesa de nuestros representantes públicos: la comunicación política tiene mucho más sentido para los clientes potenciales cuando se realiza en positivo, planteando alternativas beneficiosas para la mayoría de los ciudadanos que no buscan el desprestigio del rival, sino acercar a tus electores tus propuestas con la mejor de las sonrisas y un interés real y genuino por descubrir qué les mueve en su intención de voto.

En esta ecuación que forman las competencias en liderazgo y política, hay una parte fundamental que todos los que nos asomamos a la política en cualquiera de sus facetas tenemos muy presente por su importancia. Me refiero a las próximas elecciones municipales previstas para dentro de medio año y que, a buen seguro, ya están movilizando a las bases de todos los partidos que hayan entendido la necesidad de coger impulso desde ya para ofrecer a sus clientes un abanico de competencias en liderazgo que dejen atrás algunos errores del pasado e inviertan todos sus fuerzas y esfuerzos en lograr un futuro esperanzador para todos los granadinos.

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